¡Bienvenidos! ¿Sabías que hay un animal con un mordisco más potente que el de un tiranosaurio? Hoy vamos a desmantelar lo que crees saber sobre los monstruos de la naturaleza. Desde el tiburón que es 'demasiado salvaje' para vivir en un acuario, hasta el cocodrilo que es capaz de observarte durante días y atacar cuando saben exactamente dónde estarás.
5. El Caimán Americano
¿Sabías que el dueño del pantano es también un maestro del disfraz y la arquitectura?
A diferencia de nosotros, los caimanes nunca dejan de crecer. Mientras vivan, seguirán expandiéndose. Un "abuelo" caimán puede medir casi lo mismo que una furgoneta de carga y pesar más de 500 kilos.
Son de los pocos reptiles que usan la inteligencia para engañar. En época de anidación, se ponen ramas sobre el hocico. Cuando un ave baja a recoger material para su nido... ¡el caimán tiene su cena servida!
Ellos crean sus propios estanques llamados "agujeros de caimán". En épocas de sequía, estos son el único refugio para peces y otros animales. Son como los caseros del pantano, aunque un poco peligrosos.
¿Macho o hembra? En los caimanes, lo decide la temperatura del nido. Si hace calor (más de 34°C), nacen machos; si está más fresco, nacen hembras. Es una apuesta biológica contra el clima.
4. El Cocodrilo de Agua Salada
¿Crees que estás a salvo porque no te ha atacado aún? Piénsalo dos veces: te está estudiando.
Los expertos dicen que estos cocodrilos no atacan al azar. El día 1 te observan, el día 2 aprenden tu rutina y el día 3 o 4 te esperan en el lugar exacto donde saben que estarás.
Tienen puntos negros en la piel que son receptores de presión ultra sensibles. Pueden sentir el movimiento de un pez (o una pierna) en la oscuridad total del agua.
Gracias a glándulas especiales en su lengua, pueden expulsar la sal sobrante. Esto les permite vivir en el océano y nadar cientos de kilómetros, cruzando mares como si fueran barcos vivientes.
Su mandíbula cierra con una fuerza de 3,700 PSI. Para que te hagas una idea, es como si te cayera un coche pequeño encima de un solo punto.
3. El Gran Tiburón Blanco
¿Es verdad que pueden oler tu sangre a kilómetros? La realidad es aún más sorprendente.
Tienen unos poros llamados Ampollas de Lorenzini que detectan la electricidad de los latidos del corazón de su presa. No puedes esconderte si tu corazón sigue latiendo.
A diferencia de otros peces, el tiburón blanco es "tibio". Su sistema de calefacción interna le permite nadar a velocidades explosivas en aguas congeladas donde otros peces apenas podrían moverse.
¿Por qué no hay tiburones blancos en acuarios? Porque son "incontenibles". En cautiverio, sus sensores eléctricos se vuelven locos con las paredes de cristal. Se estresan tanto que dejan de nadar correctamente y mueren. Son espíritus nómadas que necesitan el océano infinito para sobrevivir.
No son máquinas de comer humanos. En realidad, buscan grasa pura (como la de las focas). Si muerden a un humano, suelen soltarlo porque somos "comida chatarra" para ellos: puro músculo y nada de la grasa que necesitan.
2. Tyrannosaurus Rex
¿Qué pasaría si un autobús escolar tuviera dientes de 30 centímetros y corriera a 40 km/h?
No era un gigante tonto. Su cerebro era el doble de grande que el de otros depredadores similares. Además, tenía "ventilaciones" en el cráneo para no sobrecalentarse mientras pensaba cómo cazarte.
Su sentido del olfato era similar al de un gato doméstico, pero potenciado a niveles industriales. Podía rastrear comida o rivales a kilómetros de distancia con una precisión quirúrgica.
Deja de reírte de sus brazos. Aunque parecen cortos, estaban llenos de músculo y terminaban en garras de 10 centímetros. Eran perfectos para sujetar presas en distancias cortas.
Si quieres ver a un T-Rex hoy, mira a una gallina. Genéticamente, el rey de los dinosaurios está más cerca de las aves de corral que de los lagartos actuales.
1. Deinosuchus
Conoce al "Cocodrilo Terrorífico".
Si el T-Rex era el rey, el Deinosuchus era el emperador. Su mordida era más potente que la del T-Rex. Podía triturar el caparazón de una tortuga gigante como si fuera una galleta.
Tenía una dentadura de doble función. Los dientes delanteros servían para atrapar, pero los traseros eran cortos y macizos, diseñados específicamente para pulverizar huesos y armaduras.
A diferencia de los dinosaurios que crecían rápido, este cocodrilo jugaba a largo plazo. Crecía lentamente durante 35 años hasta alcanzar el tamaño de un autobús, viviendo mucho más que la mayoría de los dinosaurios.
Vivía en estuarios (donde el río se une al mar). Al ser tan grande, podía tolerar el agua salada y dominar las costas, un lugar donde ni siquiera los grandes dinosaurios se atrevían a entrar.

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